Breve Reseña Pugs
Agradecimientos

Historia

El Carlino estuvo en brazos de príncipes, reyes y emperadores desde el siglo XVI.

En la segunda mitad del siglo XVI, Guillermo I no se separaba de sus carlinos. Su tataranieto, Guillermo de Nassau, que llegaría a ocupar el trono de Inglaterra, llevó consigo a sus carlinos a la isla.

El carlino, que ofrece un parecido asombroso con el pekinés, recuerdan a las estatuillas chinas que representan un pequeño dragón, guardián de los hogares domésticos.

A lo largo del siglo XVII el carlino se extendió desde los Países Bajos e Inglaterra a numerosas cortes europeas; los grandes personajes, desde María Antonieta a la reina Carlota tuvieron un espécimen de esta raza.

El eclipse de la popularidad del carlino se prolongó durante la primera mitad del siglo XX y, tras la Segunda Guerra Mundial, este perro se hizo relativamente raro, volviendo a ponerse de moda gracias al duque y a la duquesa de Windsor, que no ocultaban su preferencia por este raza.

El nombre de carlino viene del italiano: en efecto, Carlino era el sobrenombre de un famoso actor del siglo XVIII, Carlo Bertinazzi, que formaba parte de la comedia italiana instalada en París y actuaba de arlequín (su máscara negra recuerda las características del perro).

En 1977 una importante exposición del museo nacional de historia natural exhibió una docena que provenían de China y Vietnam.


Agradecimientos

A Eduardo y Marcelo, de la residencia Toy, por su asesoramiento.
A Luis y Sergio.
Muy especialmente a la Señora Graciela Colombres Baudrix, de Yanquetruz, quien pone a nuestra disposición sus incomparables sementales.

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