Comentarios del criador

El Fila Brasileiro es una raza muy especial, es una de las pocas razas con instintos de guarda puramente naturales, su coraje, bravura y la tradicional e incondicional fidelidad a la familia son sus características principales.

Tal es su fidelidad a la familia que en Brasil existe una expresión popular muy usada que dice "FIEL COMO UN FILA" haciendo mención a una de sus características mas salientes.

Es un perro de gran fuerza que acompaña con una gran inteligencia, se desempeña muy bien como perro de presa y es el mas temible dentro del grupo de perros de guarda, pero por sobre todo tiene una infinita capacidad de amor, es tanto ese amor que es capaz de dar su vida en defensa de esas personas a las que considera su familia y del territorio de estas que también toma como propio. 

Es ese mismo amor que lo hace un perro absolutamente manejable por cualquiera de los miembros de la familia, es incapaz de cuestionar una orden o indicación de sus dueños a los que les permite cualquier cosa.

Cuando siente amenazado su territorio o a su familia su reacción es automática pero perfectamente controlable, obedeciendo a un simple comando de la voz o de la mano, con esto quiero decir que es un animal extremadamente equilibrado y absolutamente previsible (el dueño sabe como va a reaccionar su fila ante cada circunstancia con anterioridad a que ocurra), el propietario de un fila sabrá siempre como va a reaccionar su perro y podrá evitar fácilmente cualquier posibilidad de accidentes.

El Fila es un perro muy tranquilo al que le apasiona pasar horas echado cerca de su seres queridos, se encuentra entre los perros mas afectuosos para con los dueños y los niños de la casa.

Para terminar definiría en pocas palabras al Fila como un perro amable, súper cariñoso, dulce, noble y fiel.

Martín y Ramiro Irigoyen

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Temperamento del Fila

Sin lugar a dudas, el temperamento del Fila Brasileiro es la característica que más lo define y diferencia del resto de las razas caninas. Asimismo es su peculiar comportamiento lo que le hace ganar adeptos. La mayoría de las personas que conozcan la raza recordarán aquel día en el que el amigo de turno le habló de esa raza de perros  tremendamente guardianes, antiguos cazadores de esclavos y jaguares. Seguro también recordaran la sorpresa que les produjo el ver su primer ejemplar, ¿como es posible que un perro con esa cara de bueno sea realmente un temible animal de guarda?.
La vida del Fila transcurre en un continuo ir y venir entre el amor y el odio. Amor a todo aquello que asume como propio: su dueño, su familia, sus propiedades....  Odio hacia todo lo que amenace aquello que tanto ama. Cualquier ser vivo ajeno a su entorno es considerado como un agresor, propiciándole la respuesta que a su juicio merece tal invasión.
Ya desde temprana edad el Fila observa un comportamiento característico, bien distinto de la mayoría de las razas caninas. El cachorro de Fila no gusta de jugar con extraños por muy amables que éstos puedan ser. A partir de los cuatro meses de edad comienza a desconfiar de los desconocidos, evitando todo contacto con ellos y alejándose gruñendo. Conforme pasan los días ese miedo y desconfianza hacia los desconocidos se va convirtiendo en rechazo y, coincidiendo con su desarrollo físico, aumenta también el número de reacciones agresivas hacia ellos.
Es probable que la persona que posea un Fila por primera vez se sienta un tanto desconcertada ante la forma de proceder de su compañero durante los los nueve o diez primeros meses de vida, ya que es frecuente que el cachorro que recibió gruñendo y acosando al vecino la siguiente vez lo reciba ofreciéndole el mejor de sus juguetes para que juegue con él. Pero esas alteraciones de comportamiento son absolutamente normales, ya que al fin y al cabo estamos hablando de un perro que se encuentra en su más tierna infancia, con unas ganas locas de jugar y de pasar el mayor espacio de tiempo en compañía. No obstante ya comienzan a aflorar en él las pautas de comportamiento típicas de la raza, y tan sólo es cuestión de tiempo, de poco tiempo, el que el cien por ciento de los extraños sean siempre mal recibidos.
Nos encontramos, por tanto, ante una de las poquísimas razas que todavía conservan un elevado instinto natural de guarda. En este sentido es necesario comentar que el Fila no necesita adiestramiento alguno para ejercer la guarda de una manera tremendamente resolutiva. Y cuando se dice que no necesita adiestramiento se dice también que no debe ser adiestrado. Sin embargo si es recomendable que el perro sea adiestrado en lo que se denomina "obediencia básica" y que tales enseñanzas las reciba de su dueño, nunca de un extraño. Ello será una tarea sencilla dada la natural predisposición del Fila a agradar a sus propietarios y aportará el control necesario sobre el animal para convivir con nuestro entorno social de una manera absolutamente civilizada.
El Fila es un perro extremadamente equilibrado, nunca pierde el control, lo que lo hace un perro absolutamente confiable.

Martín y Ramiro Irigoyen
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